Bitácora de viajes 3:  Me gradué en Viena

El 31/08/2026 defendí mi tesis. Me gradué después de muchos años batallando conmigo misma. Más de una vez dudé de si valía la pena terminar mi carrera o no. Porque escribir ese trabajo implicaba muchos sacrificios, entre ellos mi sueño de viajar. Sin embargo, en los últimos dos años empecé a contemplar la idea de seguir escribiendo mientras vivo mi aventura viajera. Al principio no sabía cómo llevar esos dos proyectos a la vez. 

Hace unos días cumplí un sueño muy grande: defendí ante un tribunal mi trabajo  final de grado. Fruto de ese experimento en el que se condensaron años de investigación, libros, encuentros, reuniones, eventos, charlas. Y tuve una mezcla de sentimientos. No podía entender por qué habiendo cumplido una meta que me costó tanto, no me sentía del todo conforme, o se sentía como un saborcito amargo. Ahora que pasaron un par de días puedo expresarme un poco mejor y reflexionar al respecto. 

Ese lunes estaba  muy emocionada y feliz por haberlo alcanzado, pero muy triste porque no tendría los abrazos ni la posibilidad de celebrar con quienes lo hicieron posible. Me faltó la caravana, las risas, los bailes. Me faltó el calor de quienes me sostuvieron, y aportaron a este logro de muchas maneras. Me faltó todo eso con lo que había fantaseado durante muchos años. 

Sin embargo, el martes, ya habiendo bajado mil revoluciones, habiendo dormido mejor, y ya sin el miedo, la ansiedad y la maraña de emociones, empecé a releer los mensajes que había recibido antes de entrar a la defensa.  Encontré en palabras todo eso que me acompañó durante todos estos años. Tal vez estuve sola en esta habitación, exponiendo mi trabajo final. Pero nunca lo estuve en verdad. 

 

Ellos, a miles de kilómetros de distancia, me acompañaron con sus mensajitos, con su amor. El mismo amor que me dan cada vez que vuelvo a casa. 

 

Yo cumplí este gran sueño gracias a muchas personas: mi familia, mis amigos y amigas, mis ahora colegas, las personas que colaboraron en mi investigación todos estos años dejándome entrar y participar en sus espacios, los que me prestaron un libro, los que me recomendaron bibliografía, o me pasaron info de algún curso que trataba la temática que sabían que estaba trabajando, los compañeros con los que compartí horas y horas de estudio con mucho mate de por medio, y los que me alentaron a seguir estudiando.  

 

Gracias a todos y todas por todo su amor y sus enseñanzas y por compartir este camino conmigo. 

 

En un mundo en el que nos quieren convencer de que nos tiene que regir el “sálvese quien pueda”, me gusta poder decir que los  grandes logros son y serán colectivos. ♥️♥️

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